TRASTORNOS DE LA CONDUCTA ALIMENTARIA
Los trastornos de la conducta alimentaria, también abreviados con la sigla TCA, no surgen aleatoriamente y tampoco son de orden genético.
Esta entidad, que muestra la estética dramática de una manera de pensar, no es actual ni mucho menos reciente, tiene siglos de historia siendo usada como una forma de ser, estar y funcionar.
Hoy ha tomado notoriedad y hasta ha creado debates intensos e intestinos, desde las tripas, en donde se juega la mismísima digestión, emerge la pelea y simula una grieta.
Ubicarnos en uno u otro polo no hace la diferencia, no genera ideas, ni nos da respuestas.
Entonces a no desesperar por tomar partido y romper nuestro cerebro perdiendo tiempo en pensar una sabia opinión porque ambas, son las dos caras de la misma moneda.
'Anorexia – bulimia', 'morfada party vs ayuno', 'gran comilona o apenas pruebo', son los indicadores de excesos hacia ambos lados manejados por el impulso y una creencia aguerrida pero desacertada.
Los trastornos alimentarios, así como otros trastornos de la conducta, son usados para denotar síntomas, que da sentido a quien lo exhibe, de un aspecto que no conocemos.
Por hoy, solo pensemos en nuestra pandemia adolescente; el TRASTORNO DE LA CONDUCTA ALIMENTARIA y todos los disfraces con los que se presenta, como todos los síntomas con que se nos revela y con toda la información con la que se nutre.
La clínica médica, psiquiátrica y psicológica está harto llena de ejemplos, pero el ojo agudo y entrenado es el que puede ver en un pequeño detalle el hilo de la costura o la punta del iceberg.
Ropa exageradamente suelta, ocultamiento del cuerpo, actitud de desgano y de ayuno, falta de interés social en donde no se comparte exactamente la misma creencia, el círculo de la autoflagelación y los parámetros de sometedor-sometido con quienes hasta incluso son desconocidos y transgresores de las mínimas líneas de salud, son algunas de las formas jugadas de los síntomas.
La sociedad insiste en instalar estas modas, la natural inclinación de pertenencia a la cofradía y al grupo, adoptadas por adolescentes que las defienden sin reparos; adentro o afuera siempre es insatisfactorio, para todos.
Los Trastornos de la Conducta Alimentaria requieren atención especializada y urgente. Son la campana de alerta y la jugada al futuro en una mesa sin mantel.

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